Todo cambia en un instante. Somos meteoritos siguiendo nuestras propias estelas.
No hay tiempo ni espacio para la coincidencia más allá del deslumbramiento de convergencias.
1 segundo más y medio metro menos sería algo extremadamente inapropiado para la cortesía del cosmos. Toda verdadera fuerza conoce las normas de etiqueta de la fiesta.
Somos inagotable precisión canalizada a través de las ventanas de
nuestras localizaciones espaciotemporales.
Nuestra inercia necesita más energia y no mirar atrás. No hay tiempo ni espacio para la espera. Nadie podrá agarrar jamás la cola de un meteorito ni la punta de una estrella. Quizá volvamos a reconocernos dentro del mismo cráter en el año 7894 durante un segundo. A menos de medio metro.
Transquijotadas
Hace 5 meses
