Pido un té con limón sin mucha fe. Como sólo hago cuando me toca esperar en el bar de un casino cutre de Bravo Murillo.
La mulata sudaca tetona me pone un tercio completamente convencida:
-Quiere un vaso?
-Sí, por favor.
1,2,3...Avance! Se acabó.
En la barra un matrimonio canalla de unos 60 años y ex-yonquis del juego se leen las instrucciones de la Nintendo-Ds. Ella pesa unos 130 kilos: le confiesa a la sudaca que su tapa favorita son las patatas fritas con dos cebolletas encima. La sudaca accede.
-Menudo banquete.
La sudaca: Solo para ti
Su churri es un deslenguado calvo y con greñas blancas por los lados que se pone ahora las gafas para descifrar el libro de instrucciones de la Nintendo.
Ella le susurra que se va a apuntar al club Nintendo en el corte inglés, que vale la pena. El farfulla consintiendo.
Las dos sudacas mulatas tetonas que llevan el antro intercambian entre ellas fuego de sonrisas. Artillería pesada. Una en la barra y la otra sobando las monedas contínuamente mientras se contonea de una máquina a otra.
Entra un veterano. Veo por el espejo como muy confiado le aprieta el moflete a la sudaca como si fuera la teta derecha. Ella sonría y le responde lo necesario.
La de la barra sigue ahora el culebrón de la tele. España Directo. Paredes beige. Luz mortecina. Anuncios de navidad. No va más. Las sudacas se miran. 25 rojo impar. Un chino y un looser con gabardina de cartón ocre que sigue insistiendo sin inmutarse en la ruleta, allá al fondo. No va más. Entra el vigilante del edificio a por su café sólo. Guiño a la barra. Se van a un ladito. Esto huele a apretón en la trastienda. Sudor. Sonrisa mulata, oscuro brillo de media tarde.
-Ay Alvaritoooo...
No va más
Hacia Belén van....
Transquijotadas
Hace 5 meses
