
El hombre que quería pintarlo casi todo de rojo estaba tan obesionado con el rojo que llegó a pintar de ese color la aceras de su pueblo, la localidad ourensana de Petín. La conducta que el fiscal atribuye al acusado Enrique B.G. sería producto de un transtorno daltónico crónico que, en su opinión, debe ser tratado de inmediato por especialistas en estética avanzada.
Por ello el ministerio público ha reclamado que el imputado, quien además atacó con la misma pintura a dos agentes de la Guardia Civil que le recriminaron que estuviese coloreando las aceras, sea internado en un centro para artistas ultraperformers durante quince meses.
Tan poco le gustaron al acusado los reproches, que incluso lanzó su chillona pintura sobre el coche patrulla y sobre una viandante que pasaba por el lugar de los hechos en ese preciso instante.
Lo que seguramente no podrá evitar el imputado, pese a su transtorno, es tener que abanderar un nuevo grupo artístico universal recientísimamente bautizado como los "HOWL RED ACTION PAINTING ARTISTS", que ya incluyen en numerosos videos subidos a youtube ejemplos y manifiesto explicativo de su provocadora conducta.

